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HOY ES NECESARIO HABLAR DE ESPERANZA: PRESENCIA DE RAMÓN OVIERO
por: Carlos Fong En 1971, cinco jóvenes escritores desde el exilio publicaban una modesta edición titulada Poesía Joven de Panamá. Era la escritura de la diáspora panameña que desde México construía un proyecto de identidad nacional. Estos escritores eran: Dimas Lidio Pitty (1941), Diana Morán (1929-1987), Agustín del Rosario (1945), Bertalicia Peralta (1939) y Ramón Oviero (1938). A este último dedicamos esta entrega de Mirada de Nuchu con motivo de la actividad Voces y pensamientos que realizará el Instituto Nacional de Cultura, el miércoles 29 de agosto, en el Teatro Anita Villalaz a las 7:00 p.m., en donde se hablará de la vida y obra de este creador panameño. Compartimos lo que ha escrito Damaris Serrano: Ramón Oviero forma parte de un corpus literario que constituye “la construcción de la propuesta cultural panameña (La literatura panameña: historia, nación y sociedad, 2006) que permite tener un registro de las coordenadas para “vislumbrar el entramado cultural inextricable de una época (…)”. Estamos de acuerdo en que la poesía de Ramón Oviero se enmarca dentro del “proyecto nacional” de un periodo en el que lo estético-ideoló gico son parte de una estrategia textual que poetiza no sólo elementos de la vida íntima y cotidiana, sino de las circunstancias históricas existenciales de la realidad latinoamericana para edificar un concepto de una “identidad como frente de resistencia…una cultura de renovación y resistencia” (Serrano, 2006). Ramón Oviero es el seudónimo de José Iván Romero Jaén. Forma parte de una frondosa familia cuya historia no deja de ser fascinante (ver: Una historia familiar: al encuentro de los Jaén-Lombard, José Iván Romero Jaén (Ramón Oviero), Editorial Portobelo, 2005). El apellido Jaén tiene raíces seculares en la historia de la República. La historia de la familia Jaén-Lombard se desarrolla en la paradisíaca isla de Taboga a mediados del siglo XIX, pero sus raíces telúricas vienen de Coclé, donde nació Isidiro Jaén Morales producto de la unión de don Salvador Jaén con Soledad Morales. Isidro Jaén emigra a Taboga donde se casa con Viviana Torres y tienen seis hijos; uno de ellos, “Salvador Jaén Torres, el menor de los hermanos, nacido en 1875, se casa con Rosa López Olivares, quien un 24 de marzo de 1877 había nacido en algún pueblo de Portugal…” (Oviero, 2005). Oviero escribe que el verdadero apellido de Rosa era Lombard y que llegó a Panamá huérfana a los 12 años. Del matrimonio de Rosa con Salvador nacerían 15 hijos: uno de ellos era Julieta de Las Mercedes; nació el 20 de julio de 1911. Años más tarde, el 29 de octubre de 1938, Julieta traerá al mundo a uno de los poetas más notables de la poesía de postvanguardia: ese poeta se llama Ramón Oviero. La evolución de la obra de Ramón Oviero es interesante. El poeta ha incursionado en las distintas temáticas de la poesía postvanguardista. Desde la poesía patriótica pasando por la social, hasta la amorosa; no ha dejado de lado el poema cerebral, existencial y lúdico. Versos que son una radiografía dolida de la patria que exploran la geografía humana; versos cargados de amor, desenfado, desarraigo y que no dejan de ser parte de una propuesta cultural que aporta valores a la identidad nacional. En su libro Inventariando, que reúne gran parte de su producción poética a partir de la década del 60, podemos ver esa evolución. La soledad, el exilio, la cotidianidad, la rebelión, la mujer/patria, la muerte, la infancia son solo algunos de los temas tratados con una estrategia textual que demuestra una concepción concreta del hecho estético que nos brinda un discurso a veces coloquial y otras veces intimista que descubre un universo real y traza una visión de la problemática existencial de la criatura humana. Sus aportes a los temas culturales son una muestra de sus preocupaciones en torno a la conservación del patrimonio y el desarrollo cultural; además su infinito amor por la plástica panameña. Pensamos que la vida y obra de Ramón Oviero todavía merece más lectura y estudio sobre todo en nuestras escuelas y universidad. Es el mejor homenaje que se le puede dar a un poeta que ha dedicado sus versos a un país que ha sido ocupado, invadido, explotado y corrompido; justamente por eso hoy es necesario hablar de esperanza.
envio gregorio riveros
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